Una voz fundamental en los inicios de Rata Blanca
La historia de Saúl Blanch quedó ligada para siempre a Rata Blanca, agrupación liderada por el guitarrista Walter Giardino. Su voz forma parte del álbum debut homónimo de la banda, publicado en 1988, una producción fundamental en los primeros pasos del grupo.
En aquel disco, Blanch interpretó canciones que se convertirían en piezas importantes de su legado, entre ellas «El sueño de la gitana», «Chico callejero», «Rompe el hechizo» y «Solo para amarte». Esta última destaca también por la participación de Blanch en la composición de su letra.
Tras su salida de la agrupación, el puesto de vocalista fue ocupado por Adrián Barilari, quien posteriormente se convertiría en una de las voces más reconocidas de Rata Blanca.
Sus raíces en el rock argentino
Antes de su paso por Rata Blanca, Blanch desarrolló una parte importante de su carrera con Plus, banda de hard rock con la que participó en producciones como No pisar el infinito (1976), Plus (1978) y Escuela de rock 'n' roll (1981).
Lejos de abandonar la música tras su salida de Rata Blanca, continuó su camino artístico como solista. En 1990 publicó Fiel a sus fieles y, años después, regresó con el proyecto Saúl Blanch Revancha, con el álbum Refugiado (2006).
En 2013 volvió a compartir escenario con antiguos compañeros de Rata Blanca durante los conciertos conmemorativos por los 25 años de la banda, reencontrándose con parte del repertorio que marcó una etapa esencial de su trayectoria.
Un legado que seguirá vivo
La partida de Saúl Blanch representa una pérdida para el rock argentino y para los seguidores del heavy metal latinoamericano. Su interpretación en el primer disco de Rata Blanca permanece como testimonio de una época decisiva para el desarrollo del género en español.
Aunque su camino con la banda fue breve, su voz quedó inmortalizada en canciones que continúan acompañando a distintas generaciones de metaleros.
Hoy, el heavy metal despide a una de sus voces históricas, pero su legado seguirá sonando en cada riff y en cada canción que ayudó a convertir en parte de la historia del rock.
Descansa en paz, Saúl Blanch. ¡Que el metal nunca deje de sonar!



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